DESCRIPCIÓN

Tiralalira es un blog que como su propio nombre indica, trata sobre todo en general y nada en particular.
Aquí encontrarás de todo un poco: es mi cajón desastre informático que como en mi cabeza, ideas mil bullen...
Podrás ver gastronomía, deporte, ciencia, entretenimiento, denuncia, cultura, opinión y cualquier otra cosa que me llame la atención, no necesariamente por ese orden.

Por último, el nombre del blog quiere ser un reflejo de la sociedad que tenemos actualmente, en la que ante cualquier situación que no nos afecte directamente, la actitud (salvo honrosas excepciones) suele ser la de silbar mirando para otro lado. Tiralalira, tiralalira.......


viernes, 22 de marzo de 2013

Croquetas de jamón caseras (y II)

Tranquil, Josep María. Ya estoy aquí.

Bueeeeno. Ya ha pasado un día entero (bueno, dos, pero ayer estaba doblao como para colgar las fotos y lo hago hoy) y ya tenemos la masa de las croquetas a punto.

 Sacamos la masa del frigo y... ARGH!
 
Algún hurón ha metido el morro aquí, voto a bríos

Bueno, nada importante. Cosas de los "duendes" del frigorífico.

Necesitaremos huevos y pan rallado, y una sartén con una generosa cantidad de aceite.

Lo primero es preparar la encimera cual línea de montaje de fábrica, tal que de esta guisa.:



Y ya con todo preparado, con todos los aparamentajes desde la materia prima, los productos intermedios, las ramientas y el ensamblaje final, como se ve aquí:



El proceso es el que sigue:
- Con las dos cucharas sacamos un poco de masa y le damos forma
- Pasamos la croqueta semielaborada al huevo y volteamos con los tenedores
- Pasamos la croqueta con huevo al pan rallado
- Echamos con la mano el pan rallado sobre la croqueta y la envolvemos bien, y damos forma definitiva.

Así, sin mancharse ni un pelín, se hacen las croquetas en un periquete. Nada de dedos como el palo de un gallinero, como si hubiésemos metido las manos en engrudo y luego en serrín. El truco es no tocar ni la masa ni el huevo, y el pan rallado no mancha ni se pega.

Por lo que aquí tenemos las primeras de la clase...



Y cómo no, todas sus amigas:



Tiempo total, más o menos una hora. Algo menos. Y ahora a freír en una PISCINA de aceite. Yo uso de oliva pero el girasol aquí también puede usarse, así la croqueta sabrá más a croqueta. A fuego suave, porque si no quemaremos el rebozado, y si es muy flojo las croquetas se rompen. Yo, al 5 de mi vitro.



Meeeeedia vuelta, ¡AR!



Como veis, he preparado el final de cadena en forma de plato cubierto con papel de cocina, para que termine de absorber todo el aceite que sueltan tras sacarlas...


El huevo que ha sobrado de rebozar lo he hecho en tortilla, y estaba de rechupete.

Y ahora viene lo bueno.....¡¡¡ÑAKA!!!!



CO-JO-NU-DAS. Me han salido supremas que te inclinas, con el toque de la nuez moscada. Mmmmmmmhh. La masa muy suave, el jamoncito y el huevo duro crocantitos. La verdad es que yo creo que son las mejores que he hecho en mucho tiempo, lo prometo.

Así que ya sabéis, por dos duros podéis quedar como un general de la 8ª División Aerotransportada de los Marines. Receta para sorprender a propios y extraños.

martes, 19 de marzo de 2013

Croquetas de jamón caseras (I)

Bien amigos del pernil ibérico, aquí estoy de nuevo dispuesto a satisfacer vuestros instintos más bajos de la manera más rastrera posible, o sea dándoos una receta propia de Dioses más que de humanos.

Tiene las características de la buena cocina tradicional: barato, ingredientes sencillos y riquísimo. Y gusta a todos: grandes y pequeños, ricos y pobres, jóvenes y viejos.

Así que allá vamos. Necesitaremos:
- 150 grs de jamón, no necesariamente caro. Puede ser del hiper.
- 2 huevos
- 150 grs de mantequilla
- 1 cebolla mediana
- 1 diente de ajo
- 150 grs de harina
- 1 litro de leche
- sal, pimienta y si queremos quedar como el mismísimo Zeus, un poco de nuez moscada.


 Al tajo:

Ponemos a calentar la leche con un poco de sal y pimienta, y ponemos a cocer los huevos (pa no iniciados, 12 minutos desde que empiezan a hervir)




Aquí tenemos parte de los ingredientes que esperan su turno, empezando por la mantequilla:



La ponemos a derretir a fuego suave, porque si no se quemará y saldrá con un sabor fuerte que arruinaría el plato.



Mientras, vamos picando la cebolla y el ajo, con el jamón esperando su turno:



Pochamos la cebolla y el ajo, removiendo de vez en cuando:




Y la cosa ya va cogiendo su colorcillo:



El aroma que sube ya despierta pasiones escondidas, y más si son las siete de la tarde y tenemos la comida ya en los pies.
Aprovechamos mientras se cocina a trocear el jamón, en taquitos más o menos finos:



Y vamos preparando el resto de ingredientes, la nuez moscada y la harina:




Salteamos en otra sartén el jamón, a fuego fuerte. Reservaremos.



A estas alturas, los huevos ya se han cocido y los hemos pelado y todo:


Troceamos al gusto:


Ahora empieza la fiesta croqueteril: la cebolla ya está cocinada (hemos ido probando), y le añadimos la harina:



Ahora toca remover amigos, así que durante dos o tres minutos iremos dorando la harina para quitarle el gusto a crudo. Nos quedará una pasta más o menos sólida y sin grumos, tal como ésto:



Y añadimos la leche, que no dejaremos que haya hervido. Echamos encima y a remover....



Otia, que difícil es esto y qué poco espacio tengo. Y encima con una cuchara no voy a hacer más que el ridículo....cambio de perolo:



Joder qué cambio, ni punto de comparación. Batimos con las varillas (que además podían rayar el antiadherente de la sartén) y la cosa coge consistencia a ojos vista. Añadiremos el jamón que teníamos reservado sin dejar de remover.



Y tras remover bien, añadimos el huevo picado:



Y seguimos removiendo, a fuego muy suave para evitar agarrones en el fondo de la olla. Venga que casi lo tenemos. Ahora viene el toque maestro: comprobamos de sal y le damos un espolvoreo pequeño de nuez moscada.



Y voilá. Ya tenemos la masa hecha. Mmmmmmmmm, han salido en su punto. Suavecitas y con el puntito de la nuez moscada. Ahora toca verter la masa en una fuente:



Y la envolveremos en papel flín, cuidando bien de cubrir los bordes, para que la masa no se seque.



Bien, hasta aquí la primera parte. Ahora la masa debe ir al frigo y tirarse la noche entera ahí, para que coja consistencia. Mañana formaremos las croquetas y las freiremos, así que ¡hasta mañana!

domingo, 3 de marzo de 2013

Héroes


Crédito: Wikicommons

Cuando era niño, esto es, hasta hace un par de minutos, yo siempre creí en los héroes. Más bien en los superhéroes, entes sobrehumanos dotados de fuerza o capacidades fuera de toda lógica, y que siempre vencían a los malos, no menos dotados en poderes.

Una vez dejada atrás la niñez, los superhéroes pasaron a un segundo plano relegados a meros personajes de ficción, sin más pretensión que la de entretener por ejemplo en un videojuego tal como Call of Duty, por citar uno moderno.
La sociedad en la que me muevo también tiene sus propios héroes: los deportistas de alto nivel de todos los ámbitos: futbolistas, patinadores, atletas, nadadores, pilotos de competición.... Son los nuevos gladiadores de la nueva Roma en la que vivimos, los que entretienen al Imperio en el consabido panem et circenses. Por no hablar de famosos en general, actores y tal.

No he venido aquí a hablar de esto, sino a recordar a un verdadero héroe que el próximo 16 de marzo hará exactamente 101 años que murió. Se llamaba Lawrence Oates, y fue integrante de la fallida expedición de Scott por ser la primera en hollar en polo Sur. Esta expedición efectivamente llegó al polo, pero se encontró que Amundsen había llegado primero. Con las pocas fuerzas que les quedaban a él y al resto de compañeros, y con la amargura de la derrota, emprendieron el viaje de vuelta de 1300 km a través del hielo y las tempestades. Oates se resintió de una antigua herida de guerra, y viendo que era una carga para el resto de la expedición y un riesgo real de que todos muriesen, salió al paso de la eternidad (como cantase Mecano en su canción "Héroes de la Antártida") y abandonó la tienda donde dormían sus compañeros, para morir de frío el día de su 32 cumpleaños.

Dios Salve a la Reina.


sábado, 9 de febrero de 2013

Hemerotecas

Según la RAE, hemeroteca es

"Biblioteca en que principalmente se guardan y sirven al público diarios y otras publicaciones periódicas"

Bien pudiera decirse que internet es una suerte de hemeroteca, puesto que es un sitio en el cual se guardan datos que son accesibles al público, tales como las líneas que estás leyendo, o la edición digital de un periódico.
En una hemeroteca de las de toda la vida (que están en las bibliotecas), se solicita un periódico de una fecha determinada, y por lo general se suministra un tomo de considerables proporciones en el cual se encuentran encuadernados convenientemente los periódicos pertenecientes al mismo mes o trimestre, y se puede acceder al diario solicitado. Por supuesto, manejar un volumen de ese tamaño es difícil y engorroso, pero con un poco de paciencia se puede leer lo que en su día fue escrito negro sobre blanco, incluso se puede tocar.

Una hemeroteca, per se, es una fuente de información muy valiosa puesto que refleja lo que en su día dijo tal o cual personaje público y de una determinada forma. En suma, nos dice qué es lo que ocurrió en el momento en que ocurrió, con todos los personajes que en aquel momento estaban ahí. Y está escrito, no puede cambiarse a no ser que se sea un mago de la falsificación como para falsificar todas las hemerotecas que hayan tenido la prudencia de guardar un determinado documento.

Todo esto viene porque hace bien poco descubrí en un periódico digital una errata ortográfica banal, y gracias a los múltiples canales de comunicación de internete se lo hice saber. Fue corregida en menos de cinco minutos desde el envío de la corrección, pero que me dejó el interrogante de saber si el documento original podía ser enlazado, esto es, podía consultarse tal cual fue vertido a la red tal y como fue impreso. Pues no, ya no era accesible, ni con las famosas cachés esas. Había desaparecido. La hemeroteca tenía un fallo: se puede cambiar a conveniencia del editor. Lo intenté a través del mensaje enviado que enlazaba su noticia, y el enlace en mi mensaje había desaparecido.
Supongo que un experto informático podría rehacer el camino, pero no es cuestión de que haga falta un experto para consultar lo que se imprimió tal o cual día en un periódico cualquiera. Bastaría imprimir de alguna manera que sería muy difícil cambiarlo o directamente imposible, por ejemplo editando cientos de miles de copia papel como un periódico convencional.
La siguiente pregunta es obvia: ¿cómo se puede uno asegurar de que las noticias que lee en las ediciones digitales no van a ser cambiadas?. La respuesta es guardarse la web en una hemeroteca privada, y tenerla bajo siete sellos a salvo de intrusiones. Yo, si fuese periodista, lo haría así. No podría fiarme de cosas que de un momento a otro pueden ser cambiadas sin rastros.

Hace también muy poco, me enteré de qué va la famosa "nube". Por todos lados se nos dice que tenemos gratis una gran cantidad de Gigabytes de información para poner ahí lo que queramos. Bien. ¿Y aónde se guarda toda esa información? "En servidores gigantes", respondí yo como buen lego. "Pues no. Se guarda en tu disco duro, en los de todos, en la parte que no usas y que internet sabe que tienes libre, por supuesto con tu permiso" "OTIA!" "Pero tranquilo, la información está encriptada de forma que nadie más que tú puede acceder a ella" "SU PUTA MADRE".
Por eso conviene que la información sensible sea guardada en soportes no conectados a internet y no reescribibles, por dos motivos fundamentales:
- No puede ser modificada
- No puede ser robada

Extra-ball: al que me lo pida, le enlazo la noticia que fue corregida. A ver si es capaz de ver qué fue lo que se corrigió, porque sería interesante conocer ese proceso de investigación.



martes, 29 de enero de 2013

Estamos en guerra


Estamos en guerra y lo peor de todo es que no te has enterado. La nueva guerra ya está aquí, entre nosotros. Es la guerra económica; no se disparan tiros, se desahucia gente. No hay hospitales atendiendo al soldado, sólo atienden a los generales. No hay fábricas que bombardear pues las han cerrado. No hay trincheras en las que agazaparse, ahora las ocupan edificios vacíos. No hay soldados en ningún frente, todos somos víctimas de unos pocos. No hay cartillas de racionamiento, hay comedores sociales. No hay sirenas de aviso, hay decretos ley que se publican en el BOE. No hay lisiados porque la gente se suicida. No hay escuelas, tenemos la televisión. No hay tanques, napalm, granadas, lanzallamas, fusiles, bayonetas, cazabombarderos, ametralladoras, portaaviones, misiles. No hay nada de eso. No hace falta. Nos tienen a nosotros. No les fallaremos en las próximas elecciones.


jueves, 24 de enero de 2013

Comprensión escrita

Cuando se nos dice que hay que tener comprensión lectora, se refiere a que hay que entender lo que se está leyendo.
Pero con anuncios como éste yo pediría comprensión escrita, que hay que entender lo que se está escribiendo




jueves, 3 de enero de 2013

Nos ha tocado la lotería, amigos.

El Sol, tal y como luce en Wikicommons
  Imagínense que salen ustedes de su portal mañana y encuentran en el suelo un sobrecito blanco. Se agachan y palpan que en el interior hay algo: lo abren y resultan ser 255 euros en efectivo.
La primera reacción puede ser metérselos al bolsillo, y la segunda pensar quién los ha podido perder.
Supongamos ahora que vuelven al portal para escudriñar atentamente el hallazgo, tocando el dinero para ver si no se trata de una broma pero comprueban que estamos ante papel moneda de curso legal. Una mejor inspección hacia el sobre nos lleva a la inquietante sorpresa de que en unas letras muy, pero que muy pequeñas pone NUESTRO NOMBRE.
¿Habrá perdido el dinero alguien que venía a entregárnoslo?¿Habrá sido alguien de mi familia?¿Es una deuda pendiente de algún acreedor desconocido?
Pasa el tiempo y no averiguamos nada a pesar de preguntar a todos los vecinos si han visto algo.

Y justo al año siguiente, vuelve usted a salir por la mañana y encuentran un sobre idéntico, con idéntica cantidad de dinero en efectivo, y también a nuestro nombre.

Yo me mosquearía. Mucho. No me quedaría tranquilo. Necesitaría saber qué está pasando....


España es, nos guste o no, un país del Sur de Europa. Para lo bueno y para lo malo. Y ocurre que por encontrarnos geográficamente donde estamos (aproximadamente 40º latitud norte), tenemos una situación privilegiada en el continente respecto de la cantidad de radiación solar que recibimos. En román paladino, aquí hace un sol que se puede freír un huevo en el capó de un coche a mediodía en verano.
Este sol, junto al hecho indiscutible de habitar una península y estar rodeados de agua, hace que millones de turistas nos visiten cada año, haciendo del turismo la primera industria española. No en vano en Andalucía se pueden llegar a las 2800 horas de sol anuales.

Pero no es del turismo de lo que quiero hablar, sino de cómo ha llegado a sus manos el misterioso sobrecito a pesar de que usted trabaja de tornero fresador sin relación con la industria del guiri frito.

El sol es una gigantesca central de fusión nuclear, quemando hidrógeno a mares y produciendo una cantidad de energía que asombraría al mismo Vulcano. Esa energía viaja por el espacio en forma de radiación solar y llega a nosotros haciendo posible la vida en la Tierra. Pues bien, esa energía puede (y de hecho lo es) medirse en kwh, los mismos y famosos kilowatios-hora de la factura de la luz que nos llega puntualmente todos los meses, también en un sobrecito muy mono.
Existen multitud de tablas, incluso datos reales de estaciones meteorológicas con esa energía de la que hablo. Yo he encontrado esta web, que tan sólo con decirle dónde estamos, nos dice la cantidad de kwh por metro cuadrado de superficie nos cae al año sobre nuestras cabezas. Es decir, los kwh que nos llueven al año por la cara.
Para una ciudad como Burgos obtenemos unos 1700 kwh/m2, y si nos bajamos al zú, por ejemplo Córdoba, 1900 kwh/m2.
Un momento, ¿me está usted diciendo que en un año llueven 1700 kwh por cada metro cuadrado de superficie?. Pues sí, exactamente eso. Que multiplicado por 0.15 € que nos cobra nuestra amable compañía eléctrica, nos da la esperada cantidad de 255 euros que hay en el sobre que encontramos todos los años enfrente de nuestro portal.
Eso sí, esto es como los peces: el que quiera cogerlos debe mojarse el culo....¿cómo se hace eso?. Pues con placas solares fotovoltaicas, las famosas huertas solares están atiborradas de ellas. ¿Qué?¿Esas que han sido el timo del tocomocho? Efectivamente.
Lo que ocurre es que estas placas tienen rendimientos algo por encima del 10%, de forma que de cada 1700 kwh disponibles, sólo podemos convertir a electricidad unos 170, cantidad que cubre aproximadamente la mitad de consumo eléctrico de un mes en un hogar estándar. Es poco. Y las placas hasta hace muy poco eran caras de cojones y tan sólo una subvención del estado por cada kwh producido hacía que fuesen rentables.

Pero eso se acabó por decreto ley, y ahora hay que competir con otras energías: eólica, biomasa, hidraúlica, ciclo combinado, nuclear, termosolar... en igualdad de condiciones, esto es, haciendo que sea rentable una instalación fotovoltaica porque es capaz de aprovechar más cantidad de sol, con precios bajos de instalación gracias a la producción en masa, que se está consiguiendo gracias a las subvenciones antes descritas.


Ahora es cuando científicos e ingenieros deben hacer que este tipo de energías que insisto nos llueven sobre la cabeza todos los días, sean aprovechadas para un futuro energéticamente sostenible y limpio, además de estratégicamente óptimo por no depender de ninguna potencia extranjera en un sector crucial para cualquier país desarrollado.


domingo, 23 de diciembre de 2012

"Medicinas" alternativas, Medicina y Selección Natural

Según la RAE, medicina es:

"Ciencia y arte de precaver y curar las enfermedades del cuerpo humano"

Esta definición es, a mi parecer, un tanto vaga ya que un "arte" que prevé y cura una enfermedad también lo es la homeopatía, por ejemplo. Y sin embargo, dista mucho ésta de ser Medicina.

En el principio de los Humanos, cuando vestíamos con pieles, y aun cuando no éramos más que una rama que se separó del árbol de los primates, no existía la Medicina. Éramos prácticamente simios algo evolucionados, con un cerebro pulsante y con unos cambios biomecánicos que harían que tras cientos de miles de años dominásemos el planeta Tierra.
En aquel tiempo no había médicos, ni chamanes, ni brujos, ni remedios, ni nada. Fuimos bestias en un mundo hostil en el que toda suerte de fieras compitieron con nosotros por el alimento y el espacio en el que conseguirlo. Fuimos escasos y no pocas veces estuvimos al borde de la desaparición, como tantas otras especies. Sencillamente no éramos los más adaptativos a un entorno duro sometido a los rigores del clima. Pero fuimos los más inteligentes, los que cazaban en equipo, los que repartimos tareas, y los que nos dimos cuenta de que en manada nuestros hijos podrían llegar a adultos y engendrar a su vez nuevos humanos, mientras que solos pereceríamos y no quedaría otro camino que la extinción.

En aquel tiempo todo era nuevo, ni siquiera se sabía qué era la Luna, por ejemplo. El disco blanco que asomaba al cielo cada 28 días era un fenómeno que ocurría sin más, no tenía explicación ni nadie se planteaba el pedirla. Sucedía y ya está. Como la lluvia, la sequía, los rayos, las riadas, la primavera, el verano, las migraciones y como la muerte.

La muerte era un fenómeno totalmente natural, tan natural como nacer. Era parte de la vida como lo es hoy aunque nos cueste asimilarlo. Y esta muerte en muchísimas ocasiones no era por causas naturales, sino por heridas infectadas, por accidentes, por enfermedades y porque éramos cazados por animales más fuertes y más peligrosos que nosotros. La esperanza de vida era muy poca. Pero sobrevivimos...¿cómo fue posible?

La respuesta es, tal y como denominó Darwin, la selección natural. La lucha del fuerte contra el débil, del inteligente contra el estúpido, el sano contra el enfermo. Este es el hecho diferencial: "el sano contra el enfermo".
Un homínido fuerte dominaba a un débil, pero ante una simple gripe podía morir como una cucaracha.
Un homínido inteligente manejaba al estúpido, pero si no corría lo suficiente moriría a manos de los lobos.
Pero un homínido sano no contraía enfermedades, sanaba de sus heridas por sí mismo, y si corría lo suficiente como para no ser devorado por los lobos y discurría lo suficiente como para copular con una sola hembra, su estirpe estaba asegurada, mientras que la de los otros moriría con ellos.
De los tres, era el mejor. Era a fin de cuentas el más fuerte, el más inteligente y el mejor genéticamente dotado. Algo tan simple como el puro azar, los miles de millones de combinaciones de genes entre los 23 pares de cromosomas, hizo que una herencia sobreviviese y otra no.
Así, las posteriores generaciones portarían genes más resistentes a las enfermedades, y se hibridarían a su vez con otros homínidos que también lo eran, puesto que los que no ya habían muerto antes.
Así de fácil y así de duro.
Un pequeño monito que contrajese cólera por beber agua estancada moriría a los pocos días, mientras que un compañero suyo que bebe del mismo agua pero no contrae la enfermedad sobrevive.
Un joven simio que en una pelea vence por una hembra, recibe una herida de la que no es capaz de sanar por sí mismo y muere, no transmitirá sus genes poco resistentes a las infecciones. Y el perdedor, que sí fue capaz de sanar de sus heridas, será quien cubra a la hembra la próxima primavera.
Un adulto que ante el ataque de un tigre dientes de sable corría poco porque genéticamente no podía transportar el suficiente oxígeno en sangre, moriría despedazado y jamás transmitiría ya esa tara.

En suma, la resistencia a la enfermedad principalmente, combinada con la suficiente fuerza e inteligencia, hizo de nosotros lo que hoy vemos, el resultado de miles de años de evolución: los humanos genéticamente mejores. Porque la alternativa es muy clara: la muerte y la desaparición para siempre.

Pero de entre todos los que quedaron, los más inteligentes se hicieron un día la gran pregunta: ¿Porqué?

- ¿Porqué la Luna completa su ciclo cada 28 soles?
- ¿Porqué el Sol sale siempre por el mismo sitio?
- ¿Porqué hay estaciones?
- ¿Porqué enfermamos?

Éstos fueron los que sacaron a la Humanidad del período oscuro, de la ignorancia, del hambre, de la muerte como un animal abandonado en una charca esperando que se lo coman los cocodrilos.
Investigaron, pensaron, observaron, miraron más allá que los demás, fueron capaces de ver lo que otros no.

Se dieron cuenta que ciertas plantas curaban, tal vez porque vieron a animales comerlas y pensaron que si las comían ellos les haría parecerse y ser fuertes y así darles caza.
Descubrieron que una herida, por terrible que fuese, si era quemada con ascuas candentes no produciría pus y tras él no moriría su portador.
La Medicina había nacido para quedarse: se basaba en la observación y en la aplicación de lo que tenían alrededor, la Naturaleza. Si un remedio funcionaba, se aplicaba de padres a hijos y ese conocimiento pertenecía ya la tribu, que lo transmitiría a su vez a sus hijos, y a los hijos de sus hijos. La sociedad humana, la mano del hombre comenzaba a ser más fuerte que el puño de Dios. Porque salvaba a niños de la muerte por una diarrea, porque rescataba de la Parca a adultos con heridas que ya no se infectaban. Porque por fin se había inventado la Medicina.
Siglos pasaron y hombres y mujeres de todas las naciones pudieron vivir y contarlo gracias a ella. Ahora es muy difícil morir en un parto, es prácticamente imposible morir de apendicitis, y la viruela ya no existe más que en laboratorios biológicos.
Hombres y mujeres dedicaron su vida a que esto hoy sea posible, a que miles y miles de vidas sean salvadas a diario, enfrente nuestra, sin que casi nos demos cuenta. Tan fácil y tan en silencio que parece que siempre ha sido así.

Una mierda siempre ha sido así.

Aquí, en España, hace tan sólo sesenta años había gente que moría de apendicitis. Jóvenes que de un día para otro presentaban mucha fiebre y morían a los días entre espantosos dolores. Muchas mujeres murieron en partos difíciles que hoy en día son triviales. Niños con heridas infectadas morían como chinches: todo era considerado "normal" o "natural". No había familia que no tendría un niño muerto en su historial si no era alguno más.
Cuando ya nuestros padres comenzaron el éxodo rural hacia las urbes que daban trabajo bien remunerado, sabían todo esto. Sabían, por que siglos de evolución así se lo grabaron, que la alternativa a la enfermedad era la Medicina, porque en el otro lado esperaba la muerte. Por eso nos vacunaron a todos, por eso hubo un sistema sanitario eficiente que hizo que todos los que leemos esto estemos aquí para contarlo, por eso hubo campañas de concienciación para hacernos entender la cruda realidad. Que o nos vacunábamos, o podíamos morir y si teníamos suerte, quedar lisiados de por vida. ¿Quién no ha visto en su niñez adultos con muletas aquejados de la polio?. Hoy la polio en España está completamente erradicada.

Pero, como he dicho antes, este proceso que costó tantas y tantas vidas se ha trivializado, se ha detenido y en cambio ahora lo "natural" es ser sano, fuerte, joven y encima, guapo. No estamos acostumbrados a mirar a la muerte a la cara, ni tan siquiera a la enfermedad. Poca gente ha visto un cadáver, incluso de su propia familia. Al enfermo, sobre todo al senil, se le aparta y se le excluye. Una persona con una discapacidad es vista como discapacitada en todo: se le tiene lástima.
Y en esas condiciones, es muy sencillo que ante un problema que la Medicina no sabe resolver del todo, o peor aún, como a nosotros nos gustase, caigamos en la mal llamada medicina alternativa: homeópatas, osteópatas, curanderos, sanadores y toda suerte de vendedores de algo que es, a mi parecer, muy peligroso.
Porque lo que venden, más allá de productos milagro o tratamientos infalibles para todo, es la idea de que su terapia es tan válida o más que la Medicina, y gente (incluso niños) que debería estar en tratamiento médico por distintas dolencias se encuentra en manos de personas que no sólo no les van a curar más allá del efecto placebo, sino que prescindiendo de los tratamientos prescritos por médicos de verdad están poniendo en peligro su vida, incluso la de los demás como en el caso de los negacionistas de las vacunas.
Estos sanadores de toda condición juegan la carta de naturaleza de sus indicaciones pero obvian-por terrible- lo que la evolución nos ha enseñado y parece habérsenos olvidado: en la naturaleza lo esperable es morir si no eres el genéticamente mejor.

Así pues, puede plantearse la pregunta: ¿se ha detenido la selección natural?¿somos un producto de laboratorio?. En cierto modo, sí. Hoy nacen niños que hace cien años hubiesen muerto en el vientre de sus madres-llevándoselas consigo-, hoy sobrevivimos a la gripe, a la neumonía, incluso a la plaga que asoló los 80 y 90 del siglo pasado: el SIDA.
No han sido curanderos ni charlatanes los que lo han logrado: investigadores y científicos de primer nivel se han encargado de que sea así: ellos son el producto de la nueva selección natural, nuevos y mejores humanos que se apoyaron en hombros de gigantes, como dijese Newton.

No, no es bueno que olvidemos esto.
Porque si no estaremos cruzando la laguna Estigia, y Caronte no dejará jamás que volvamos. Por mucho que hayamos pagado las monedas exigidas.




jueves, 6 de diciembre de 2012

Qué es la CEOE

The Thief of Bagdad - WikiCommons
Definición de la CEOE, según la CEOE:
"La Confederación de Organizaciones Empresariales es una entidad privada sin ánimo de lucro, cuyo fin primordial es la defensa y representación de los intereses empresariales ante los poderes públicos y la sociedad en general."
(La negrita es mía)


Según la RAE, empresa es:
Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos.

Gilipollas es, también según la RAE:
1. adj. coloq. Tonto, lelo. U. t. c. s


Ahora es a tí a quien toca dilucidar si la CEOE es gilipollas, o lo eres tú por dejar que te tomen por tal con semejante declaración de principios de la mayor organización empresarial de España.
Por cierto, con un expresidente entre rejas por robo (alzamiento de bienes, que llaman ahora)

Vergüenza, es otra definición de la RAE que por lo visto no conocen.

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Todo esto viene a cuento porque he tenido que explicar a una niña de seis años qué es lo que ha pasado al respective del caso Díaz-Ferrán.
La cosa ha sido más o menos así:

- Papá, ¿quién es este señor que sale en la foto?
- Este señor tan bien vestido es un ladrón que ha robado mucho dinero
- A mí no me ha robado. Y yo tengo mi dinero en mi hucha.
- Pues aún así te ha robado
- ¿Y ha robado mucho dinero? (Ya lo da por hecho que es así, pero de momento todo es presunto)
- Treinta millones de euros.
- Halaaaaa. Pero eso, ¿cuánto es?
- ¿Ves esta moneda de un euro? Treinta millones de euros en monedas no cabrían en esta habitación.
- Pero, ¿cómo lo ha hecho?¿Cómo me ha robado a mí?
- Sí cariño, ¿sabes qué ha pasado?... En fin: imagínate que yo te doy estas dos monedas para comprar pan. Y tú vas a comprar pan y sólo te cuesta una. La otra, en vez de devolvérmela, te la quedas y no me dices nada. Me has robado, ¿no?
- Sí, papá.
- Pues él ha hecho más o menos lo mismo, pero con todos los euros que no caben en esta habitación. Y nos ha robado a todos porque parte de ese dinero que se ha quedado tendría que haberlo puesto en una hucha que tenemos entre todos, y que es la que paga las cosas que ves en la calle: autopistas, carreteras, parques, farolas, hospitales....



NOTA: 30 millones de euros, en monedas de euro, vienen a ocupar unos 35 m3, lo que cubica una habitación un poco grande de cualquier VPO. Eso sí, alcanzaría el nada despreciable peso de 225 toneladas, el equivalente al cemento refractario del que está hecho el rostro de Díaz-Ferrán en sus días de presidente al afirmar que deberíamos cobrar menos y trabajar más.

domingo, 21 de octubre de 2012

Sopa de larvas

El otro día tuve los santos cojones de comerme esta sopa de larvas, cual bosquimano:



Mmmmm. Deliciosamente proteínicas como está mandao.

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Se parecen extraordinariamente a las caracolas de pastas Gallo, ¿no?

Muy ricas, por cierto

Mousse de limón casera

Receta para situaciones de emergencia nacional. Lista en 5 minutos con tal de que los ingredientes estén fríos.

- 1 bote de leche condensada de 350 ml.
- la misma medida de leche entera (usaremos el bote vacío de la leche condensada)
- 4 yogures naturales (sin azucarar)
- zumo de tres limones

Batir todo en un perolo al efecto y si es posible enfriar una o dos horas: repito, si se tienen los ingredientes fríos puede sacarse casi inmediatamente. Con esto sale como para ocho vasos de txikito. Idea: si ponéis la mousse en vasos vacíos de yogur, pueden colar para los más peques.

Acojo-nante.

Fácil, rápido, barato y buenísimo. Yo lo hice el otro día y de rechupete. No hay fotos pues cuando me acordé ya nos la habíamos comido.

viernes, 19 de octubre de 2012

Sálvame diario

Acabo de zapear algo en la tele y, cómo no, en telahinco hay gente gritándose la una a la otra sobre temas intrascendentes. Sálvame diario, se llama el programa o por lo menos eso dice la info del TDT.

Si yo fuese ciudadano alemán, y constatase que ese programa está entre los más vistos en España y paralelamente se me pidiese dinero para el rescate de la maltrecha economía española, pensaría:

- "Y mientras, os vamos a dejar el dinero porque la UE nos obliga.... ¡Ojalá os crujan, hijos de la gran p*ta!. ¡Si de mí dependiese, os íbais a comer los mocos durante cien años, muertos de hambre!"

Todo en el idioma de Hitler, naturalmente.

O de Wagner, Einstein, Wegener, Nietzsche, Rudolf Diesel, Marx, Planck, Otto, Albert Schweitzer, Bach, Wernher von Braun y algún que otro ignorantillo más. Ejem.

Despegue del Saturno V, cohete que transportaba el Apolo 11 camino de la Luna y desarrollado por von Braun - Foto: wikipedia Commons

jueves, 18 de octubre de 2012

domingo, 30 de septiembre de 2012

Y luego dicen que el pescado es caro

Pues eso


Pollo casero al horno

Como ya os dije el otro día, la bandeja que he adquirido ya ha sido sometida a la fragua de Vulcano, lo que viene siendo el horno de mi casa.
La he estrenado con una receta baratita y rica rica, con fundamento: pollo asado.
Vamos pallá:
Para cuatro personas
- Un pollo de kilo y medio aprox.
- Aceite de oliva virgen extra (yo es que no uso otro, una vez te acostumbras el resto te parecen grasa de barco)
- Sal
- Seis patatas pequeñas
- Un limón

Enga, sacamos el pollo del plástico en que viene envuelto:

Coooooññññño, vaya posecita. Si es que los pelan como putas

Lo preparamos bien preparado, o sea, quitando grasas innecesarias, plumas que no se han ido, restos de viscerillas....



Precalentamos el horno a 220 ºC y ponemos de esta guisa el pollo, ya con sal y embadurnado de aceite. El piso de la bandeja también debe estar embadurnado para que no se pegue el pollo al asarse.



Lo metemos al horno durante 45 minutos, durante los cuales lavaremos cuidadosamente las patatas y las reservaremos para ponerlas luego. No hay que ponerlas a la vez que el pollo pues si no se quedarían como piedra berroqueña.




Ya han pasado los tres cuartos de hora y sacamos la bandeja del horno, y tenemos las patatas cortadas en dos. Lo que hay que hacer es salarlas por el lado del corte y de la piel, e irlas poniendo boca abajo.



Y cuando estén puestas, se les echa nuevamente aceite de oliva por encima para que no se tuesten demasiado y además cojan saborcito, quedando así de bonico.



La bandeja al horno otra vez, esta vez durante media hora para que se vayan haciendo las patatas y se termine de hacer el pollo. Momento que aprovecharemos para el toque secreto: zumo de limón. Yo he echado limón y medio pero ha quedado un pelín ácida la salsa, mejor uno solo.




Al limón exprimido se le añade un generoso chorro de agua del grifo y se deja preparado




Cuando el tema ya lleva una hora y cuarto en el horno, se saca otra vez y se le añade el limón napando bien por todo (napar: extenderlo bien por todo cubriendo lo máximo posible los alimentos). Fijaos, la patata necesita como media hora para hacerse pero aquí aún le faltaba un poquito.



Metemos al horno de nuevo y en ocho o diez minutos ha cogido este estupendo color y no digamos olor. Mmmmmmmm.



Para los más avispados: sí, falta la pata de la mitad inferior del pollo. Necesidades del servicio.
En todo caso estaba estupendo, y la salsa totalmente untable. De rechupete.

Para un diez: en vez de limón, hay gentes que le echan coñac y eso ya es el despiporre.